Aledo (Murcia)

19 01 2019

En la comarca murciana del Bajo Guadalentín, a los pies de Sierra Espuña y de la Sierra de la Tercia, se encuentra Aledo, rodeado de paisajes aptos para el senderismo, como el Estrecho de la Arboleja.

Vista panorámica de Aledo

Aledo se convierte en una fortaleza alrededor del siglo XI, tras la repoblación cristiana, al vencer a los musulmanes. Su castillo, aljama, aldeas y dependencias son entregados por Alfonso X El Sabio al Maestre de la Orden de Santiago, Palay Pérez Correa, como recompensa por sus victorias contra los musulmanes.

Torre del Homenaje de Aledo

Sobresale de la población la Torre del Homenaje, una de las torres defensivas más grandes de la Región de Murcia. La Torre del Homenaje, conocida también por “La Calahorra”, data del siglo XI. Su planta, de forma cuadrada, está dividida en tres niveles.

Muralla de Aledo

Aledo, en sus orígenes era un recinto amurallado que albergaba su torre principal, la Torre del Homenaje, así como las viviendas de los primeros pobladores, la mezquita…etc.

Este recinto amurallado, se ha conservado en gran parte a pesar del paso de los siglos, quedando paños de muralla muy bien conservados.

Vista de Aledo y Paraje de las Cuestas

El “Paraje de las Cuestas” es un entorno singular anexo al recinto amurallado de Aledo. Es un paraje de una belleza singular por su geología, sus fósiles y el efecto de la erosión sobre las paredes de gredas.

Calle de San Ramón

En el corto periodo musulmán que asedió Aledo, la actual iglesia de Santa María La Real, fue inicialmente una mezquita con una sola nave y un campanario.

Se convirtió en iglesia cristiana después de la cesión de Aledo a la orden de Santiago. La construcción de la iglesia se inicio en el 1761.

Torre campanario de la Iglesia y Torre del Homenaje

En el interior de la iglesia hay elementos barrocos como las cornisas, mezclados con otros neoclásicos. La imagen más venerada, Santa María la Real, es una de las tallas más antiguas de la región, es del siglo XVI, y tiene una gran influencia gótica.

La talla de la Virgen de la Aurora, obra del escultor murciano Francisco Salzillo, se remonta al año 1775.

La Noche en Vela

Cada año, durante el mes de agosto, Aledo se ilumina sólo con velas, mostrando al público su esencia medieval. Las calles, plazas, patios y casas, se iluminan con velas y faroles, en la mágica “Noche en Vela”.

La Noche en Vela

El “Jallullo” es el plato típico de la gastronomía de Aledo. Los ingredientes básicos son harina, agua, longaniza, morcilla, tomates secos, ajo, cebollo … etc, a veces puede incluirse el pescado, como es el bacalao, siendo la mayoría de las veces el embutido y hortalizas de la zona los productos más frecuentes en la elaboración de este plato típico.

Otro plato típico son las migas o gachasmigas. La uva de mesa de Aledo, de la variedad Dominga, es muy apreciada.

Todo ello se puede acompañar del “vino del país” o bien de la cercana localidad de Bullas, con D. O. Bullas.

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Moratalla (Murcia)

24 09 2015

En el noroeste murciano se encuentra la villa de Moratalla, en uno de los enclaves más montañosos de la Región de Murcia, limitando con la provincia de Albacete.

01.Moratalla

Moratalla

El casco histórico de Moratalla destaca por su Castillo, sus iglesias y las numerosas casas señoriales que dan fe de su pasado esplendor.

02.Castillo de Moratalla

Castillo de Moratalla

El Castillo con su imponente Torre del Homenaje (S. XIII – XIV) fue construido por la Orden de Santiago, sobre los restos de una fortaleza musulmana.

La Torre del Homenaje tiene 22 metros de altura, contando el recinto amurallado con cinco torres más.

03.Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Iglesia de Nª Señora de la Asunción

Sobre una primitiva iglesia del S. XV se levantó la Iglesia de Nª Señora de la Asunción, a lo largo del S. XVI. De planta basilical se levanta sobre columnas toscanas, destacando la Capilla Mayor con el Arco de Casetones.

04.Iglesia de Moratalla

Interior de la Iglesia de Nª Señora de la Asunción

Otros monumentos religiosos son el Convento de San Francisco (S. XVI) levantado sobre la antigua Ermita de San Sebastián, y la Ermita de Santa Ana (S. XVII).

05.Vista de Moratalla

Vista de Moratalla

Las calles estrechas, entrelazadas alrededor de la iglesia y el castillo, denotan su pasado medieval, con las casas blasonadas, entre empinadas callejuelas, a los pies de la fortaleza.

06.castillo de Benízar

Castillo de Benizar

En plena serranía, entre bosques de pinos, se encuentra la pedanía de Benizar, en un paraje conocido como “la Suiza murciana”, donde la nieve hace acto presencia todos los inviernos. Un lugar ideal para los amantes del senderismo.

07.Benizar

Castillo de Benizar

Sobre un peñasco enorme se levanta el Castillo de Benizar, levantado por los árabes en el S. XII, siendo una excelente atalaya fronteriza entre el Reino de Granada y el Reino de Murcia.

El gazpacho, loa andrajos, el ajoharina o la pipirrana, sin olvidar el cordero, constituyen su riqueza gastronómica. De pasado árabe destaca el afamado mazapán de Moratalla.

Los vinos de la cercana tierra, con D. O. Bullas, maridan con tan contundentes platos de Moratalla.





Arrabal de La Encarnación (Murcia)

24 02 2011

A escasos kilómetros de Caravaca de la Cruz (Murcia) se encuentra la pedanía del Arrabal de  La Encarnación, un paraje lleno de belleza natural y de riqueza patrimonial, encontrándose en el lugar, desde yacimientos  ibero romanos hasta restos almohades, pasando por su ermita del S. XVI.

Ermita de La Encarnación (S. XVI)

En el lugar de la Ermita de La Encarnación, se construyeron dos templos romanos durante los siglos II y I a. C., siendo de los más antiguos de la Hispania romana. Uno de los templos es de orden jónico con una ancha sala principal con columnas estriadas. El otro es de dimensiones más pequeñas, también de orden jónico, sobre el cual se levantaron los muros de la ermita.

Ermita de La Encarnación

Los restos de los templos romanos son identificados en el S. XVIII, como restos de la antigua localidad de Asso, topónimo que aparece en las Tablas de Ptolomeo.

Restos romanos en los alrededores de la ermita

En el S. XIX, Ceá Bermudez describe los restos de los templos, las sepulturas, columnas y demás restos arqueológicos romanos del paraje caravaqueño del Arrabal de La Encarnación.

La ermita está rodeada de un inmenso bosque de coníferas, a los pies de la Sierra de las Cabras, donde el verde de los pinos se funde con el azul del cielo mediterráneo.

Sierra de las Cabras

La construcción del santuario necesitaba gran cantidad de piedra y su extracción se realizó en las canteras romanas próximas a los templos, entre la espesura del bosque.

Canteras romanas

Se utilizaron las mismas técnicas extractivas que emplearon los romanos. Los romanos realizaron varias catas a cielo abierto, abriendo dos canteras en las proximidades de la ermita. La de mayor dimensión se localiza a escasos cien metros de la ermita y proporcionó toda la piedra necesaria para su construcción.

Canteras romanas

Cerca de la Ermita de La Encarnación se encuentra el Estrecho de las Cuevas, un paraje natural, donde el río Quípar discurre por un cañón repleto de cuevas, muchas de ellas habitadas desde la cultura Argar.

La vegetación de ribera añade más belleza al paraje, con sus chopos, álamos y fresnos.

Ribera del río Quípar

En el Estrecho de las Cuevas se levanta una fortificación singular almohade, la llamada Cueva Castillo del Rey Moro, construida a finales del S. XII o principios del S. XIII.

La fortaleza está situada estratégicamente en el antiguo camino de Caravaca de la Cruz a Granada.

Cueva Castillo del Rey Moro

La fortificación se alza a quince metros de altura sobre el río Quípar, cerrando el muro una de las cuevas del estrecho. La parte superior del muro está coronada por almenas, presentando además saeteras.

Cueva Castillo del Rey Moro

Entre el cerro de la Ermita de La Encarnación y el Estrecho de las Cuevas, encontramos un yacimiento arqueológico de la cultura argárica (La Placica) y yacimientos de la época ibérica como el de Villaricos y el de los Villares.

El poblado fortificado de los Villares está cercano a la ermita, tras atravesar el barranco de la Virgen.

Yacimiento de los Villares

Tras visitar los monumentos del Arrabal de La Encarnación, recomiendo un buen tapeo en el Casón de los Reyes de Caravaca de la Cruz, donde se puede degustar las migas, la ensalada de pimientos con cebolla, el queso de cabra frito con confitura o la famosa “torta torrá de oreja”.

Tan suculentas tapas caravaqueñas se pueden acompañar del vino de la zona con D. O. Bullas, ya conocidos en la época romana, cuya producción abarca las poblaciones de Bullas, Caravaca, Mula, Cehegín, Lorca, Calasparra, Moratalla y Ricote.