Peñaranda de Duero (Burgos)

18 05 2017

A orillas del río Arandilla, cerca de la Sierra de la Demanda, se ubica esta pequeña y bella villa medieval burgalesa de Peñaranda de Duero.

Plaza Mayor de Peñaranda de Duero

La Plaza Mayor es una de las más bonitas de Castilla y León, con casas de soportales del S. XVI, estando flaqueada por el Palacio de los Condes de Miranda o Palacio de Avellaneda y la Colegiata de Santa Ana, sin olvidar el Rollo de Justicia.

Desde la plaza se puede admirar el imponente Castillo con su grandiosa Torre del Homenaje, visible desde gran parte de la vega del Arandilla.

Castillo de Peñaranda de Duero

El Castillo de Peñaranda de Duero data del Siglo X, a raíz de la repoblación de Fernán González, siendo ampliado en el Siglo XV. La villa medieval estaba amurallada, conservándose algunas de sus puertas, como el “Arco de las Monjas”.

Arco de las Monjas

La villa conserva lienzos de muralla, con acceso a la Plaza Mayor a través del “Arco de la Plaza”, así como la muralla con sus puertas de acceso al Palacio de los Conde de Miranda o Palacio de Avellaneda.

Muralla del Palacio de los Condes de Miranda

La villa perteneció al alfoz de Clunia, hasta que Fernando IV la entregó a Fernán Ruiz de Amaya, quien a su vez la venderá en 1311, al infante don Pedro, hijo de Sancho IV.

En tiempos de Alfonso XI, quedaría vinculada a la familia Avellaneda, Condes de Miranda.

Castillo y Casa Consistorial

Las casas típicas están construidas con adobe y entramado de madera, con poca profundidad y de dos plantas y buhardilla.

La planta baja se destinaba a lagar y otros menesteres, mientras que la parte superior se destinaba a la cocina y dormitorios.

Palacio de los Condes de Miranda o Palacio de Avellaneda

El Palacio de los Condes de Miranda o Palacio de Avellaneda fue construido en el Siglo XVI, siendo atribuido a Nicolás de Vergara.

Destaca su fachada plateresca, el patío de arquería doble y sus salones con ricos artesonados gótico mudéjares y yeserías, siendo una de las joyas del plateresco español.

Patio del Palacio de los Condes de Miranda

El escudo de los Zúñiga entre tenantes, preside la portada del Palacio de Avellaneda, frente a la Colegiata de Santa Ana y el Rollo de Justicia, de estilo gótico flamígero, de una gran elegancia y esbeltez.

Rollo de Justicia

La Colegiata Abacial de Santa Ana, por Bula Pontificia de Paulo V (1605) preside el lado opuesto de la Plaza Mayor. Su construcción fue financiada por doña María Enríquez de Cárdenas, viuda de Francisco de Zúñiga.

Colegiata Abacial de Santa Ana

Su trazado se atribuye a Rodrigo Gil de Hontañón y a Pedro de Resines, mientras que la portada de estilo barroco clasicista fue diseñada por fray Pedro Martínez, a semejanza de un retablo con la figura de Santa Ana y los escudos de los Zúñiga y Avellaneda.

Colegiata Abacial de Santa Ana

El Monasterio de las Madres Franciscanas Concepcionistas, cuya primera abadesa fue Sor Ana de Zúñiga y Avellaneda, destaca por el artesonado mudéjar de la iglesia y el patio renacentista.

Plaza Mayor y Rollo de Justicia

Los tres productos típicos gastronómicos de Peñaranda de Duero son el queso de Burgos, la morcilla de Burgos y el lechazo.

Los vinos D. O. Ribera de Duero, de la subzona de Burgos, acompañan a los ricos manjares de Peñaranda de Duero.





Frías (Burgos)

16 06 2010

En el valle burgalés de la Tobalina, en plena comarca de las Merindades, se encuentra la villa medieval de Frías, destacando su silueta sobre el cerro alargado, con su castillo, su iglesia y sus casas colgadas.

Frías

En el año 1202, el rey Alfonso VIII le concedió su fuero y en 1435, el rey Juan II le otorgó el título de ciudad.

Sus empinadas calles dentro del recinto amurallado son un claro exponente de trazado medieval, que transporta al viajero a través del tiempo. Dominando la población se alza el Castillo con su Torre del Homenaje.

Vista de Frías desde el Lavadero

La construcción del castillo se remonta al S. XII y fue entregado a la corona por los Armengol, perteneciendo posteriormente a la familia Fernández de Velasco. Destacan sus ventanales románicos y sus capiteles con animales fantásticos.

Asentado sobre el peñasco denominado La Muela, ofrece una vista panorámica sobre el casco antiguo y el río Ebro con su puente medieval.

Vista desde el Castillo

La muralla urbana de Frías contaba con tres puertas de acceso a la villa. La Puerta de la Villa se hundió y actualmente se conservan la Puerta del Postigo y la Puerta de Medina.

Puerta del Postigo

La Puerta del Postigo se encuentra cerca de la iglesia de San Vicente y presenta una portezuela baja y estrecha con bajada por un atrincheramiento abovedado.

Puerta de Medina

La Puerta de Medina está cercana al castillo y presenta un arco de medio punto y un acceso en rampa de caracol.

Castillo de Frías y calle medieval

El Puente Medieval es un claro ejemplo de puente fortificado, siendo su origen romano, siendo modificado añadiéndose la torre de defensa central.

Por este puente que cruza el río Ebro pasa la calzada romana que unía la Meseta con el Cantábrico.

Puente Medieval

El puente mide 143 metros y posee nueve arcos apuntados o rebajados, siendo su anchura de 3’45 m.

La torre de defensa central es de planta poligonal, siendo abovedada con cañón, sobre el cual emergen las saeteras de defensa.

Iglesia de San Vicente

La Iglesia de San Vicente se ubica en el extremo rocoso, opuesto al castillo, siendo su origen románico. La original puerta románica se encuentra en el Museo de los Claustros del Metropolitano de Nueva York.

Torre del Homenaje

Las casas colgadas de Frías se encuentran sobre la ladera de La Muela, desafiando al vacío y componiendo una bella estampa turística.

El Convento de Vadillo fue fundado en el S. XIII, estando pendiente de restauración, destacando su iglesia gótica y parte del claustro.

Junto al río Molinar se levanta el lavadero medieval que estuvo en uso hasta el S. XX, en el que aparecieron las domesticas lavadoras.

Ermita de Nuestra Señora de la Hoz y Puente Románico

El río Molinar entre Frías y la pedanía de Tobera, se precipita al Ebro a través de un preciosa cascada, después de abrirse paso entre los Montes Obarenes formando un profundo desfiladero.

En Tobera encontramos un bello rincón lleno de encanto, con la estampa del Puente Románico y la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz.

La ermita está tallada en la roca siendo de estilo gótico y su balconada posterior servía para dar cobijo a los peregrinos, levantándose a escasos metros el Altar de Caminantes Santo Cristo de los Remedios.

En la villa encontramos la Posada Rural Las Merindades, donde se puede descansar entre sus muros medievales y degustar la gastronomía casera de la comarca, como las croquetas de morcilla de Burgos, los pimientos rellenos de gulas con salsa de chipirones o el cordero lechal.

Los Vinos de la Tierra de Castilla León hacen un perfecto maridaje con los productos gastronómicos burgaleses.





Valdenoceda (Burgos)

2 10 2007

La población de Valdenoceda se situa al norte de la provincia de Burgos en plena comarca de las Merindades (Merindad de Valdivieso), y a pesar de su escasa población inferior a los cien habitantes posee dos joyas arquitéctonicas como son la Torre Medieval y la Iglesia Románica.

La Torre de Valdenoceda es de finales del S. XIV y principios del XV. La altura de la torre es de veinte metros con gruesos sillares, siendo rematados los muros por almenas. La torre está blasonada con varios escudos de los Velasco.

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Torre de Valdenoceda

La iglesia románica de Valdenoceda es del S. XII. Se conserva en parte habiendo desaparecido el ábside. La cúpula sobre trompas está reforzada por ocho nervios, cada uno con su baquetón central y que parten de dos ménsulas. Esta solución puede partir de la arquitectura mozárabe ya empleada en el monasterio de Suso en San Millán de la Cogolla.

La espadaña que se levanta por encima del tejado es de construcción posterior.

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Iglesia románica de Valdenoceda

Cerca de Valdenoceda a unos 7 Km. se encuentra la Casa Rural Dondevilla en la localidad de Ahedo de Butrón en los valles altos del Ebro, destacando la arquitectura popular y la Iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción.

Sin lugar a dudas un rincón para perderse en plena época otoñal aprovechando para degustar la gran variedad de setas además de la “olla podrida”, el picadillo de cerdo o el cordero asado.