Candelario (Salamanca)

23 03 2011

Entre bosques de castaños y robles se alza la villa de Candelario, cercana a la salmantina Sierra de Béjar, destacando su arquitectura popular que la convierten en un pueblo lleno de encanto.

Ermita del Santo Cristo del Refugio

A la entrada de la población nos encontramos con la Ermita del Santo Cristo del Refugio, o del Humilladero, obra del S. XVIII. Destaca en su interior el retablo de madera con la imagen del Cristo o la talla de San Vicente.

Calle típica con regadera

La arquitectura popular de Candelario está condicionada por la orografía del terreno con empinadas calles y la vinculación a la industria chacinera.

Casa chacinera

Las casas están construidas con amplios muros de piedra, de más de dos plantas, con tejados de anchos aleros para protegerse de la lluvia y la nieve, y galerías de madera para favorecer el secado del embutido.

Batipuerta

Otro elemento característico es la “batipuerta”, una especie de media puerta que sirve para empujar la nieve hacia afuera cuando se acumula e impide la entrada de animales.

Batipuerta

De ahí el refranero popular que dice, “En Candelario, con la batipuerta, las casas siempre están cerradas y siempre abiertas”.

Calle con regadera

Otra particularidad de Candelario son las “regaderas”, es decir los canalillos que llevan el agua procedente del deshielo de la sierra, de ahí otro refrán que dice, “El agua de los neveros, por las calles de Candelario son riachuelos”.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

En la parte más elevada de la población se levanta la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con mezcla de estilos desde el rómanico al barroco, pasado por el gótico mudéjar.

En la fachada destaca el rosetón de tracería gótica y en la puerta lateral arquivoltada, las armas de los Zuñiga, duques de Béjar y señores de la villa.

Puente medieval

En la salida hacia la serranía encontramos el viejo Puente Medieval, de un sólo arco.

Fuente de la Cruz de Piedra

Otra peculariedad en Candelario son las numerosas fuentes a lo largo de las calles y plazas de la localidad, de donde emana el agua fría y transparente de las montañas.

Fuente de Perales

Entre las fuentes más conocidas tenemos la Fuente de la Hormiga, la de la Cruz de Piedra, la del Arrabal, la de Perales, la de las Ánimas o la de Lapachares.

Fuente de la Hormiga

Llegó a tener Candelario hasta 103 fábricas de embutidos, que elaboraban el chorizo, el chorizo blanco y las longanizas. Tal era la fama de la industria chacinera que se decía que “En Candelario atan los perros con longaniza”.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

En los mesones del pueblo se puede degustar, además de los embutidos, las patatas revolconas, las costillas al horno, el calderillo bejerano o las setas en temporada. Todo ello se puede acompañar con los Vinos de la Sierra de Salamanca, unos desconocidos para la mayoría de los aficionados a la enología.

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Béjar (Salamanca)

5 03 2010

Entre inmensos bosques de castaños encontramos Béjar, un paraiso al sur del viejo Reino de León, que ya fue poblada por los vetones (400 a. C.).

Castaño

Camino de la Sierra de Béjar se localiza el Santuario de la Virgen del Castañar (S. XVIII), patrona de la ciudad.

Santuario de la Virgen del Castañar

Cuenta la leyenda que la Virgen fue encontrada por un pastor en una caja de madera junto a un castaño. A raíz de este acontecimiento se terminó la peste en la villa.

Virgen del Castañar

En el año 713 la ciudad fue conquistada por los árabes hasta que en el S. XI, el rey Alfonso VI de León reconquistó el territorio. A partir de entonces se construyeron las murallas que rodeaban la villa medieval, con sus puertas como la de la Corredera o la Puerta del Pico.

Puerta del Pico

Álvaro de Zúñiga se benefició de las luchas internas entre Enrique IV y su hermano el infante Alfonso, así como en la sucesión de los mismos, por lo que en recompensa fue premiado por los Reyes Católicos al ser nombrado primer Duque de Béjar.

Castillo de los Duques de Béjar o Palacio de los Zúñiga

Sobre la antigua alcazaba musulmana se construyó el palacio con su patio renacentista, conservándose dos torres de la antigua fortaleza musulmana.

La inmensa Plaza Mayor está presidida por la Iglesia de El Salvador, de origen románico, como lo demuestra su ábside y la torre campanario.

Plaza Mayor e Iglesia de El Salvador

La iglesia de Santiago es la más antigua de la ciudad (S. XII)  y en su interior se encuentra el Cristo Yacente y el cuadro de la Virgen de la Antigua.

Iglesia de Santiago

La iglesia de Santa María la Mayor destaca por su precioso ábside mudéjar y la torre granítica. En su interior encontramos el retablo mayor barroco y la Capilla del Socorro con la Virgen de las Angustias.

Iglesia de Santa María la Mayor

Del S. XIII data la iglesia de San Juan Bautista con ábside románico y torre, siendo ampliada en el S. XV.

Iglesia de San Juan Bautista

En el S. XVI, el IV Duque de Béjar mandó construir El Bosque, un jardín de estilo renacentista italiano.

La ciudad cuenta con dos museos de prestigio como son el Museo Judío “David Melul” y el Museo del escultor Mateo Hernández.

Museo Judío “David Melul”

El museo judío se instala en una casa solariega y en su interior encontramos objetos de la historia de la judería de Béjar.

Museo de escultura de Mateo Hernández

El museo de escultura está instalado sobr el solar de la antigua iglesia y hospital de San Gil, conservándose la portada principal y el ábside.

La Plaza de Toros fue construida en el S. XVII, de forma poligonal, siendo reconstruida en el S. XVIII con forma octogonal.

Plaza de Toros

Múltiples son las fiestas de Béjar, entre las que destacan las fiestas de la Virgen del Castañar, la romería de los paporros o la procesión de los “hombres de musgo”.

La gastronomía de Béjar destaca por sus platos comarcales como el calderillo, las patatas meneás, el zorongollo y los limones (ensalada típica de limón, naranja, huevo cocido y chorizo). Los vinos de la Sierra de Salamanca tienen como peculariedad su elaboración a partir de la uva Rufete.