El Puente del Arzobispo (Toledo)

20 11 2019

El Puente del Arzobispo, en la comarca de la Campana de Oropesa (Toledo), debe su nombre y su origen a la construcción del puente en el siglo XIV. 

Puente del Arzobispo

Don Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo y Duque de Estrada, era propietario de la vecina Alcolea de Tajo, desde donde era necesario cruzar el Tajo para llegar al Santuario de la Virgen de Guadalupe en Extremadura. Alrededor del puente se creó un asentamiento, ya que su construcción facilitaba el paso no sólo a Extremadura, sino también a Lisboa y Ávila. 

Plaza de España

El puente es la mayor atracción para los viajeros. Se construyó con sillares en 1380, con ocho arcos, que en el siglo XVIII pasaron a ser once para prevenir las riadas.

Fuente de la Plaza de España

De la arquitectura religiosa destacan la iglesia de Santa Catalina, de estilo gótico-mudéjar; el convento de los Franciscanos, para venerar a Nuestra Señora de Majano o la ermita de Nuestra señora de la Bienvenida, de los siglos XVI y XVII.

Arquitectura popular

Entre los monumentos civiles destaca el Rollo, que data del siglo XIV, y la casa de Diego de Villarroel. Un conjunto de casas populares con soportales y encaladas aportan el sabor manchego.

Puente del Arzobispo

Durante siglos la cerámica fue la mayor fuente de riqueza de la población, pudiéndose visitar el Centro de Interpretación de la Cerámica.

Arco del puente

En la población nació Diego de Villarroel, hidalgo, militar, conquistador y colonizador español que fuera nombrado en 1554 como segundo alcalde de primer voto de la ciudad de Santiago del Estero y posteriormente como teniente general de la gobernación del Tucumán desde 1565.

Río Tajo

En relación a su fundación tenemos la «Leyenda del Puente del Arzobispo» que dice así: 

“En cierta ocasión bajaban las aguas bravas. Tanto que se habían llevado con la crecida algunos ojos del puente de Talavera y los tablones del puente Pinos. El arzobispo tenía que cruzar sin falta el río para acudir a las granjerías que su madre le dejó en herencia por estas tierras. Esperó varios días pero las aguas seguían bajando altas. Al cruzar, un remolino hizo casi zozobrar la barca y, al sujetarse el prelado en la pértiga del barquero para no caer al río, su anillo se hundió en las aguas. Era una joya magnífica con un rubí del tamaño de un huevo de gorrión que le habían regalado los judíos de Toledo. Tan disgustado quedó su eminencia por la pérdida, que ofreció una bolsa de monedas al mozo que consiguiera sacarlo del fondo del Tajo. Muchos lo intentaron en los días siguientes pero no consiguieron encontrarlo aunque ya sabéis que el agua de este río si no hay riada es como un cristal.

Plaza de España

Cuando volvió el Arzobispo al cabo de unos meses y preguntó por su anillo. Unos pastores le dijeron que había sido imposible encontrarlo por más que hasta los zagales se sumergían en las pozas gritando ¡A por el anillo del obispo!

Pues escuchad pastores -dijo el arzobispo Tenorio- Sed testigos de mi promesa: Si el anillo volviera a mí, he de construir un puente por el que ganados, peregrinos y viajeros crucen el río sin los trabajos con que ahora lo hacen.

Arquitectura Popular

Pasaron dos años y cuando el Arzobispo se disponía cierto día de primavera a comer en sus casas de Alcolea, ordenó le sirvieran uno de los grandes barbos del Tajo que tanto le gustaban y que se pescaban en el canal del molino de las monjas de Azután. Al abrir el pez las cocineras comenzaron a gritar y a reír pues entre las tripas brillaba el rubí. Conmovido por el hallazgo y considerándolo milagro de la Virgen de Guadalupe, esa misma noche ordenó que se comenzaran los trabajos para hacer un puente en el paraje donde había perdido su anillo”.

Río Tajo

Los ingresos obtenidos del «pontazgo», a cargo del Arzobispo, por el paso de millones de ovejas merinas por la Cañada Leonesa, es otra historia que uno se puede imaginar, y que no es tan literaria.

Iglesia de Santa Catalina y Plaza de España

La gastronomía local destaca por la sopa de pan con hierbabuena, y el cocido de la Campana de Oropesa, con garbanzos de Torrico, repollo, patata, zanahoria, cardillos, carne de morcillo, chorizo, morcilla de Herreruela, tocino entreverado, jamón de la Dehesa y gallina.

Los vinos de pago del Marqués de Griñón, maridan con tan contundentes platos de El Puente del Arzobispo.





Oropesa (Toledo)

26 04 2012

Entre la Sierra de Gredos y el fértil valle del Tajo se encuentra la localidad toledana de Oropesa, limitando con las provincias de Ávila y Cáceres.

Castillo de Oropesa

Sobre la colina donde asienta la localidad, sobresale el Castillo de Oropesa, con sus dos mitades, la antigua y la nueva. Sobre los restos de un emplazamiento romano, los árabes levantaron la fortaleza musulmana.

Posteriormente en el S. XV se añadió la nueva construcción con su Patio de Armas central al que se accede por la única puerta. La Torre del Homenaje emerge sobre los lienzos de muralla.

Torre del Homenaje

Entre el Castillo y el Palacio de los Álvarez de Toledo, Condes de Oropesa, encontramos un tramo de muralla de mampostería y sillares. 

Murallas del Castillo

El Palacio de los Álvarez de Toledo, del S. XVI, alberga actualmente el Parador Nacional de Turismo «Virrey de Toledo», donde el viajero disfrutará del ambiente medieval.

Castillo de Oropesa 

Otra de las joyas de Oropesa es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del S. XV, de estilo plateresco, con su nave dividida en tres tramos.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción 

Destaca la portada del S. XVII, tras sucesivas ampliaciones de la primitiva iglesia de Santa María. En su interior, resalta el retablo barroco con la imagen de la Virgen.

Portada de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Numerosos edificios religiosos completan el patrimonio artístico de la localidad, como el Convento de Nuestra Señora del Recuerdo, el Convento de las Concepcionistas, el Hospital de San Juan Bautista o la Capilla de San Bernardo.

Capilla de San Bernardo

La Capilla de San Bernardo, data de 16o5, y se levanta junto al Colegio Universitario de los Jesuitas, siendo construida por Francisco de Mora, para el enterramiento de D. Francisco de Toledo, V Virrey del Perú. Lo más llamativo es su portada herreriana con los escudos de armas de los Condes de Oropesa.

Capilla de San Bernardo

De su gastronomía destacan las sopas de cebolla, las migas del Campo Arañuelo, las migas de la Campana de Oropesa, el gazpacho de pastor o los judiones estofados con perdiz.

Unos platos contundentes que se acompañan de los Vinos D.O. Méntrida, vinos toledanos donde predomina la variedad garnacha.