Albarracín (Teruel)

21 10 2016

En el suroeste de Teruel, rodeada casi por completo por un meandro del río Guadalaviar, se encuentra Albarracín, uno de los pueblos más bellos de Aragón.

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Panorámica de Albarracín

Los árabes denominaron a la ciudad Alcartam, hasta la llegada, en el S. XI, de la familia bereber Aben Razin, de donde deriva el nombre actual de la población.

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Plaza Mayor

Sobre un peñón se alza el casco histórico, con sus calles estrechas y serpenteantes, que confluyen en la Plaza Mayor, único espacio abierto de la ciudad medieval. En la vega del Guadalaviar se encuentra el Arrabal.

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Albarracín desde la vega del Guadalaviar

En el Siglo XI, Banu Razin proclamó la taifa de Albarracín, conservándose de esa época el Castillo y la Torre del Andador, en lo alto del recinto amurallado de la ciudad.

La taifa pasó por cesión a la familia cristiana de origen navarro de los Azagra, manteniendo la independencia de Castilla y Aragón, creando un obispado propio.

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Albarracín desde la Plaza Mayor

Pedro III de Aragón sitió la ciudad en 1285, pasando a la Corona de Aragón en el año 1300, ampliándose la ciudad extramuros, con el Barrio del Arrabal.

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Catedral de Albarracín

La Catedral del Salvador, del S. XVI, es de una sola nave, con capillas laterales, habiendo sido restaurada recientemente, principalmente su interior. Asienta sobre los restos de un templo románico y de la antigua mezquita, junto al Castillo.

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Interior de la Catedral del Salvador

La capilla mayor, de forma poligonal y cubierta por bóveda de crucería gótica, alberga el retablo renacentista de Cosme Damián Bas (1566). Entre las capillas laterales destaca la del Pilar y el Retablo de San Pedro.

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Calle del Chorro

La arquitectura popular de Albarracín se caracteriza por el uso de la piedra, el entramado de  madera y los tabicones de yeso rojizo de la zona, denominado rodeno.

Las puertas de las casas llaman la atención por sus llamadores o picaportes de hierro forjado, imitando la figura de un dragón.

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Plaza Mayor

En la parte alta de la ciudad se levanta la iglesia de Santiago, rodeada de casas solariegas, como la de los Navarro de Arzuriaga, de los Dolz de Espejo, o Azagra.

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Casa de la Julianeta

Junto al Portal de Molina, se levanta la famosa Casa de la Julianeta, claro ejemplo de la arquitectura popular de Albarracín, que actualmente es Taller de Artistas de la Fundación Santa María.

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Subida a las Torres

Junto a la Catedral se encuentra el Palacio Episcopal, rico en arte barroco, y que fue sede de los obispos de Albarracín hasta su traslado a Teruel.

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Murallas de Albarracín

Las murallas de Albarracín abrazan la ciudad, y de sus antiguas puertas de entrada se conservan el Portal de Molina y el Portal del Agua.

El tramo más antiguo que se conserva es del Siglo X, destacando la Torre Blanca del Siglo XIII.

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Casas típicas de arquitectura popular

La Ermita del Cristo de la Vega (Siglo XVII) guarda en su interior una bella talla románica de una virgen del Siglo XIII, así como el lienzo del Ecce Homo del Siglo XVI.

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Calle Azagra

Albarracín es rico en rutas senderistas destacando la Ruta del Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno, a escasos cuatro kilómetros de la población.

Para disfrutar de la naturaleza de Albarracín, las mejores épocas del año son la primavera y el otoño, sobre todo está última con la eclosión de setas y hongos en los bosques de la Sierra de Albarracín.

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Otoño en Albarracín

La gastronomía de Albarracín es amplia desde las gachas de trigo, el gazpacho serrano o la borraja y el cardo hasta las truchas del río Guadalaviar, pasando por la caldereta de cordero.

En otoño, los níscalos, la lengua de gato o los boletus edulis, son los protagonistas de las Jornadas Micológicas.

Los vinos con D. O. Tierras del Bajo Aragón, acompañan a la rica gastronomía local.

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Mirambel (Teruel)

28 02 2012

En pleno Maestrazgo turolense se encuentra la localidad de Mirambel, todo un ejemplo de arquitectura medieval con sus murallas y portales, reconocida como patrimonio cultural en 1982 con el premio Europa Nostra.

Calle de Mirambel

De su castillo templario del S. XII, sólo se conservan los restos del antiguo horno, arcos apuntados y paredes de mampostería. Las murallas rodean la población, con sus cinco puertas de acceso a la villa,  denominadas Portal del Estudio, de San Valero, de San Roque, de la Fuente y de las Monjas.

Portal del Estudio

La joya de Mirambel es el Portal de las Monjas, antigua puerta de la muralla adosada al Convento de las Agustinas y con un torreón cilíndrico anexo.

Hacia el exterior se abre por un arco de medio punto, mientras que hacia el interior el arco es apuntado. Una pequeña capilla guarda la imagen de Santo Tomás.

Portal de las Monjas

La galería de tres pisos está cerrada por unas celosías preciosas de madera, barro y yeso, que ocultaban el paso de las religiosas del Convento de las Agustinas.

Celosías del Portal de las Monjas

Por el Portal del Estudio se accede al centro de la población donde destaca la Casa Consistorial, la iglesia de Santa Margarita y las casas de los Zurita y Pastor.

Casa Consistorial

La Casa Consistorial es de estilo renacentista, destacando la lonja compuesta por dos arcos de medio punto y uno lateral. Sus ventanas adinteladas y los aleros de madera son típicos del arte renacentista aragones.

Gatito

Pasear por las calles empedradas de Mirambel, en silencio, sin coches, con la sóla presencia de alguno de los escasos cien habitantes, donde los gatos son los dueños de la población, es una gozada.

Iglesia de Santa Margarita

De la iglesia de Santa Margarita destaca la torre campanario con su cuerpo superior ochovado. Sufrió importantes daños el altar mayor en 1836, a consecuencia de un incendio en la primera guerra carlista.

Casa Aliaga

La Casa Aliaga es uno de los palacios más bellos del Renacimiento turolense, destancando el arco de medio punto de su entrada, las ventanas de alfeizar y el ático con su galería de arquillos. La casa se remata con un doble alero de madera decorada.

Frente a ella se levanta la Casa Castellot, también de estilo renacentista.

Calle de Mirambel

El entramado medieval se observa en sus calles estrechas, desde que el rey Jaime I de Aragón otorgó el señorío de Mirambel al caballero francés Raimundo Beneito.

El rey Alfonso II de Aragón concedió a Mirambel el fuero libre y las cartas de población en 1157.

Mirambel fue testigo de las luchas en las guerras carlistas entre el general Cabrera “el tigre del Maestrazgo” y el general O’Donell.

Casa renacentista

Otras casas renacentistas encontramos en la población, fruto de su pasado histórico, como las de Barceló, Almudena o Costeras, muchas de ellas en la calle de las Eras.

En los alrededores de la población se encuentran las Ermitas de San Martín y San Roque.

Calle de las Eras

En cualquiera de sus mesones se puede degustar el Jamón de Teruel y el queso Tronchón, para continuar con el Ternasco de Aragón, regado con Vinos de la Tierra del Bajo Aragón. De postre los almendrados y las tortas de nuez.