Aguilar de Campoo (Palencia)

23 06 2017

En el Camino de Santiago del Norte (Ruta del Besaya) se encuentra esta bella localidad palentina, a orillas del río Pisuerga y famosa por la industria de las galletas.

Iglesia de Santa Cecilia y Castillo

La Iglesia de Santa Cecilia, románica de los Siglos XII y XIII, se levanta a los pies del Castillo Medieval, siendo de planta rectangular y bella torre campanario.

En su interior destacan los capiteles vegetales e historiados que narran pasajes bíblicos, siendo de una joya del románico el capitel de “la matanza de los inocentes”.

Capitel de “la matanza de los inocentes”

A 970 m. sobre el nivel del mar se levanta sobre un peñasco el Castillo Medieval, del Siglo XII, levantado sobre una fortaleza de los siglos anteriores.

Castillo de Aguilar de Campoo

Presidiendo la Plaza Mayor, la Colegiata de San Miguel se levanta majestuosa entre las viviendas con miradores y soportales, típicas de la arquitectura popular del norte palentino.

Colegiata de San Miguel

La puerta principal de la Colegiata de San Miguel es de estilo románico en transición al gótico (Siglo XIII), ampliada en el Siglo XIV hasta llegar a la inmensa torre campanario de estilo herreriano del Siglo XVI.

Colegiata de San Miguel

La villa de Aguilar de Campoo ostenta el título de villa realenga desde Alfonso X El Sabio (1255). En 1482, los Reyes Católicos conceden el Marquesado de Aguilar a los Manrique de Lara, siendo el I Marqués de Aguilar, Don Graci Fernández Manrique de Lara.

Plaza Mayor

La Plaza Mayor es el centro neurálgico de la antigua villa amurallada, conservándose seis puertas de la antigua muralla: Puerta de Reinosa, Puerta de la Tobalina, Puerto del Paseo Real, Puerta del Hospital, Puerta del Paseo de Cascajera y Puerta de San Roque.

Puerta del Paseo Real

Una de las más bellas es la Puerta del Paseo Real que da acceso al Monasterio de Santa María la Real.  Junto a esta puerta se localiza la barbacana del tramo más largo y conservado de la muralla medieval.

Plaza Mayor

Alrededor de la Plaza Mayor encontramos los palacios y casas nobles del pasado esplendor de la villa palentina, entre los que destacan, el Palacio de los Marqueses de Aguilar, el Palacio de los Villalobos-Solórzano, la Casa de los Velarde, la Casa de los Zorrilla o el Palacio de los Villatorre.

Anochecer en la Plaza Mayor

El Monasterio de Santa María la Real, de origen románico (Siglo XII) fue habitado por monjes premonstratenses hasta la desamortización de Mendizábal.

Monasterio de Santa María la Real

El claustro cisterciense (Siglos XII y XIII) y la iglesia forman parte del Centro de Estudios del Románico y de la Fundación de Santa María la Real.

Claustro de Santa María la Real

La carne de ternera de la Montaña Palentina y los lechazos son los puntos fuertes de la gastronomía local, además de los cangrejos de río y los productos de la matanza del cerdo. La leche frita, los hojaldres y las galletas artesanas son el complemento dulce de la gastronomía local.

Los vinos de D. O. Cigales, cercanos a la zona, maridan con los platos típicos de Aguilar de Campoo.





Villanueva de la Jara (Cuenca)

6 07 2010

A orillas del río Valdemembra, en plena comarca de La Manchuela, mitad conquense, mitad albaceteña, se alza Villanueva de la Jara.

Conocida por el cultivo del champiñón, su casco histórico guarda numerosos monumentos de los S. XV – XVI.

Basílica de Nuestra Señora de la Asunción y Castillo

Aunque hay restos de la presencia humana durante la Edad de Bronce en el Cerro del Cuco, no es hasta el S. XV cuando la localidad se configura como tal con vecinos de Alarcón.

En el año 1476 los Reyes Católicos otorgan al núcleo el título de Villa, por el apoyo a la Corona de Castilla en la sucesión al trono.

Basílica de Nuestra Señora de la Asunción

Sobre el tejado de las casas manchegas sobresale la imponente Basílica de Nuestra Señora de la Asunción.

Fue construida en piedra de sillería, destacando externamente por sus contrafuertes de gran altura y su ábside poligonal que le dan el aspecto de iglesia fortificada, estando adosada a los restos del castillo del Marqués de Villena, que fue reconstruido en el S. XVI.

En su interior destaca el magnífico retablo del Altar Mayor, la Capilla del Cristo de la llaga y la Capilla de la Virgen del Rosario. La Basílica fue construida entre los S. XVI y XVIII, por lo que se dan los estilos gótico, renacentista y barroco.

Castillo de Villanueva de la Jara

El castillo de Villanueva de la Jara está adosado a la basílica sobre los restos del castillo del Marqués de Villena y del antiguo castillo árabe. Consta de tres lienzos con torreones circulares, adosados a la iglesia parroquial.

Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves

La iglesia de Nuestra Señora de las Nieves es de una sola nave con planta de cruz latina, y formaba parte del antiguo convento de carmelitas.

Rollo de Justicia

El Rollo de Justicia se levanta a una altura de 3’5 m. y fue otorgado a la villa en 1474 por los Reyes Católicos.

Plaza Mayor

La Plaza Mayor es el centro neurálgico de Villanueva de la Jara y está repleta de edificios singulares.

Ayuntamiento y Torre del Reloj

El Ayuntamiento de estilo renacentista, data del S. XVI, estando adosado al antiguo Pósito con su Torre del Reloj. La galería porticada con tres arcos permite el acceso a la Plaza Mayor.

Villa Enriqueta

Frente al Ayuntamiento se encuentra Villa Enriqueta compuesta por tres plantas rematadas por una cubierta almenada y ático. Los ladrillos de dos tonalidades de la fachada forman curiosas figuras geométricas.

Posada Massó

En el otro lado de la plaza, la renacentista Posada Massó es un ejemplo de posada manchega, con su típico porche de madera.

Convento de Santa Ana

En el otro extremo de la población se encuentra el Convento de Santa Ana, decimotercera fundación de Santa Teresa en el año 1580.

Símbolo del poderío medieval de la villa son las numerosas casas solariegas con sus escudos heráldicos, a lo largo de la calle Mayor y adyacentes, como la Casa de los Rovira, la Casa de Santiago Massó, la Casa de Abel el Quinquillero, la Casa de los Boticarios o la Casa de Julián Navalón.

La comida típica de la villa está compuesta por el gazpacho manchego, el ajo arriero y la caldereta de cordero, y como postre los rolletes de sartén.

La comarca cuenta con sus vinos propios con  D. O. Manchuela predominando la uva macabeo y bobal.





Madrigal de las Altas Torres (Ávila)

18 08 2009

Existen dos teorías sobre el origen de la villa abulense de  Madrigal de las Altas Torres, unos autores piensan en la existencia de un pequeño núcleo de población en el cerro de Santa María del Castillo y otros apuntan a un orígen musulmán.

En cualquier caso, los primeros indicios de la villa se remontan al S. XI, alcanzando su esplendor tras la construcción de un palacio veraniego en época del rey Juan II, quien convocó Cortes en la villa en 1438.

Palacio Juan II

Palacio de Juan II

La primera esposa de Juan II, María de Aragón, fundó el Hospital Real según una bula del Papa Clemente VII en 1443.

Tras la muerte de la reina, el rey casa en segundas nupcias con Isabel de Portugal en la Iglesia de San Nicolás de Bari, y fruto de ese matrimonio nació en la villa, Isabel I la Católica.

El Palacio de Juan II fue la casa natal de Isabel I la Católica, integrándose el edificio en el Convento de Nuestra Señora de Gracia.

Monast.Nª Sra. Gracia

Convento de Nuestra Señora de Gracia

El Real Hospital de la Purísima Concepción es de planta cuadrada con dos alturas y patio interior, construido en ladrillo, tapial y piedra. En el interior se conserva una talla gótica del “Cristo de las Injurias”.

Real Hospital

Real Hospital de la Purísima Concepción

La Iglesia de Santa María del Castillo se situa en el cerro que domina la población, siendo de estilo románico mudéjar de finales del S. XII. Destacan los dos ábsides semicirculares en ladrillo, el principal y el del Evangelio, ambos pertenecientes al modelo mudéjar de “Tierra de Pinares”.

Sta.Maria del Castillo

Iglesia de Santa María del Castillo

El recinto murado de Madrigal de las Altas Torres tiene un perímetro ovalado e irregular de 2.800 metros y data del S. XIII, comenzándose a levantar en tiempos de Alfonso VIII. Las puertas de comunicación al exterior correspondían a los caminos que llevaban a Medina del Campo, Arévalo, Peñaranda y Cantalapiedra.

Muralla

Muralla de Madrigal de las Altas Torres

La Puerta de Cantalapiedra conserva un torreón con frente agudo y planta pentagonal a un lado y albarrana en el otro.

Puerta Cantalapiedra

Puerta de Cantalapiedra

La Iglesia de San Nicolás de Bari de estilo mudéjar (S. XIII) fue reformada en el S. XVI. Consta de tres naves y destacan los dos ábsides semicirculares, el central y el de la Epístola. La torre de la iglesia de estilo gótico mudéjar recuerda a la de las iglesias abaciales francesas.

En su interior se conserva la pila bautismal de Isabel I la Católica y la interesante “Capilla Dorada”.

San Nicolas de bari

Iglesia de San Nicolás de Bari

Extramuros se encuentra el Convento de los Padres Agustinos fundado en 1353 y en un principio se denominó Beaterio de Santa María de la Piedad.

Tras el matrimonio de Isabel I de Castilla con Fernando V de Aragón, los llamados “Reyes Católicos”, convocaron de nuevo las Cortes  en Madrigal de las Altas Torres en 1476, creándose los acuerdos de la Santa Hermandad y se jura a su hija Isabel como heredera al trono.

En el S. XVI las aventuras del famoso Pastelero le dan renombre a Madrigal de las Altas Torres. Gabriel de Espinosa, el Pastelero, intentó suplantar al rey D. Sebastián de Portugal, sobrino de Felipe II, desaperecido en 1578 en Alcazarquivir. Los amorios del Pastelero con Doña Ana de Austria y sus desmedidas ambiciones le condujeron a la horca en 1595.

El casco histórico de la villa está repleto de mesones castellanos donde degustar el tostón asado, las patatas revolconas, la morcilla de calabaza o la sopa castellana. En Ávila no hay vinos con denominación de origen pero se pueden conocer los vinos de la tierra como el vino de Cebreros o El Tiemblo.





Alcalá la Real (Jaén)

3 03 2009

Alcalá la Real se ubica en un punto estratégico, entre el valle del Guadalquivir y la vega granadina, en tierras jienenses.

Desde lejos el viajero puede contemplar el Cerro de la Mota, lugar de asentamiento de las diversas civilizaciones que pasaron por la villa a lo largo del tiempo.

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Alcalá la Real – Fortaleza de la Mota

En el Cerro de la Mota se evidencian restos de la ocupación romana que corresponden al topónimo romano de Sucaelo.

En el año 713, la ciudad es conquistada por los musulmanes y es denominada “Fortaleza de los Beni Zayd”.

Durante el reinado de Al-Hakem II en el S. IX se edificó una red de atalayas para proteger el territorio.

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Calle típica y Torre del Homenaje

El S. XII fue el más brillante de la historia islámica de la fortaleza bajo la tutela de Abd Al-Malik, convirtiéndose en un plaza fuerte nazarí. En el año 1341 fue conquistada por Alfonso XI de Castilla, quien le concedió el título de  la Real, y desde entonces figura en su escudo la llave, simbolo de su importancia estratégica. De Alcalá la Real partieron los Reyes Católicos en 1491 camino de Granada.

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Medina de Alcalá la Real

La Fortaleza de la Mota posee un perímetro amurallado extenso salpicado de torres,  destacando la Torre de la Cárcel. En su interior se encuentran los restos de la Medina musulmana.

La Alcazaba tiene forma triangular con tres torres: la Torre del Homenaje, la Torre de la Campana o de la Vela y la Torre Mocha.

Dentro del recinto amurallado se edificó la Iglesia de Santa María la Mayor, templo gótico que fue remodelado en estilo renacentista tras la toma de Granada. Se comenzó a construir a finales del S. XVI y destaca en su interior la Capilla Bautismal, con doble portada renacentista y bóveda de casetones, atribuida a Jacobo Florentino.

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Iglesia de Santa María la Mayor

En el S. XVIII la población abandona el Cerro de la Mota y se traslada al llano. En la nueva ciudad proliferan las iglesias y conventos como la iglesia de San Antón, la iglesia de San Juan o la iglesia de Nuestra Señora de las Angustías, así como palacios señoriales entre los que destaca el Palacio Abacial del S. XVIII, edificio neoclásico con influencias italianas y francesas.

En la gastronomia alcalaína destaca el “pollo a la secretaria” con salsa de tomate, pimiento morrón, espárragos y guisantes. Además de este plato emblemático, son conocidos el jarrete con zanahorias, el arroz caldoso con lomo de orza y las cachorreñas.

Aunque Alcalá la Real es tierra de olivares, podemos degustar vinos jienenses de las localidades de Torreperogil, Lopera, Bailén o Pozo Alcón, acompañando los platos típicos.

Sin lugar a dudas la villa de Alcalá la Real es una parada obligatoria en la “Ruta del Califato”.