Peñafiel (Valladolid)

15 07 2017

En el centro de la Ribera del Duero, famosa por sus vinos, se alza la villa de Peñafiel, a los pies de su impresionante castillo roquero, una de las fortificaciones más bellas del medievo.

Castillo de Peñafiel

Desde la prehistoria, la zona estaba dominada por los vacceos, pero no es hasta el S. X, durante la Reconquista, cuando se asienta un núcleo urbano a los pies del cerro que domina el castillo, denominándose Penna Fidele.

Entrada al Castillo de Peñafiel

La fortaleza del Siglo X, en tiempos del rey León Ramiro II, fue conquistada por Almanzor en el año 983, siendo reconquistada por el conde castellano Sancho García en 1013, pronunciando la célebre frase “desde hoy en adelante esta será la peña más fiel de Castilla”.

Torre del Homenaje

El Castillo de Peñafiel, de planta alargada, tiene una longitud de 210 m. y una anchura máxima de 35 m., constando de 28 cubos almenados y la imponente Torre del Homenaje. Actualmente alberga en su interior el Museo Provincial del Vino.

Panorámica de Peñafiel

Desde el Castillo de Peñafiel la vista de 360º impacta al viajero, con vistas a la población, los campos de cereales, las dehesas de pinos, las viñas de la Ribera del Duero y sus famosas bodegas.

Plaza del Coso

Otro de los más conocidos de Peñafiel, es la Plaza del Coso, llamada popularmente “El Corro”, donde se celebran festejos taurinos y encierros en el mes de agosto, durante las Fiestas de San Roque.

Arquitectura de la Plaza del Coso

La suelta de toros está documentada en 1433, siendo una de las plazas medievales de toros más antiguas, construyéndose para fines lúdicos, pues anteriormente ya se celebraban justas y torneos medievales.

Vista del Castillo desde la Plaza del Coso

La Iglesia de San Miguel de Reoyo es del Siglo XVI, en estilo Herreriano. La Capilla Bautismal alberga la antigua cabecera de la iglesia románica del Siglo XII.

Iglesia de San Miguel de Reoyo

Sobre los restos del Alcázar de Alfonso X, se levanta el Convento de San Pablo, del Siglo XIII, en estilo gótico mudéjar. En el Altar Mayor se conservan los restos del infante Don Juan Manuel, autor de “El Conde de Lucanor”.

Convento de San Pablo

El exterior destaca por los arcos en ladrillo rojo, de estilo gótico mudéjar, mientras que el interior es célebre por la capilla funeraria de los Manuel, de estilo plateresco, atribuida a Juan de Badajoz (1536).

Convento de San Pablo

La Torre del Reloj de la Villa de Peñafiel da las horas a los vecinos, formando parte de la desaparecida iglesia de San Esteban, de estilo románico, que se levantaba en la parte más antigua de la villa medieval.

Convento de San Pablo

El lechazo asado en horno de leña es el plato estrella de la gastronomía de Peñafiel, sin olvidar los guisos de caza (liebre, perdiz, pichón o conejo), las sopas de ajos o los quesos de Esgueva.

Los vinos D. O. Ribera del Duero, son el alma mater de todos los platos de la villa de Peñafiel.





Olmedo (Valladolid)

20 10 2012

Al sur de la provincia de Valladolid, en la comarca de la Tierra de Pinares, se encuentra Olmedo, que sin embargo debe su nombre a los numerosos olmos de la zona.

En 1085, Alfonso VI conquista esta tierra a los musulmanes, y tras su repoblación, comienza el esplendor de esta villa, reflejado en el refrán “Quién señor de Castilla quiera ser a Olmedo de su parte ha de tener”.

En otros tiempos se conocía por la “Ciudad de los Siete Sietes” por poseer siete arcos su muralla, siete conventos, siete iglesias, siete plazas, siete casas nobles, siete fuentes y siete aldeas.

Muralla de Olmedo e Iglesia de San Miguel

La villa de Olmedo conserva gran parte de la muralla medieval, siendo un buen punto de entrada al casco histórico, el Arco de San Miguel, junto a la iglesia homónima de estilo mudéjar. Posee un doble arco de ladrillo, con dos cubos de mampostería a los lados, siendo uno circular y otro cuadrado.

Arco de San Miguel

Adosada al Arco se encuentra la Iglesia de San Miguel, del S. XIII, de estilo mudéjar, sobresaliendo en el exterior el ábside con sus arquerías de arcos ciegos de ladrillo.

Ábside de San Miguel

Las almenas de la muralla y las torres de las iglesias, están plagadas de nidos de cigüeñas blancas, que con su crotorar atraen la atención del viajero.

Cigüeñas blancas

Tras traspasar el Arco de San Miguel, se encuentran las ruinas de la Iglesia de San Andrés, reconvertida en auditorio, tras su reconstrucción.

Arco de San Miguel y Torre de la iglesia

Afortunadamente, todavía se conserva el ábside de la Iglesia de San Andrés, de los más bellos del mudéjar vallisoletano.

Posee tres frisos de arcos de medio punto de ladrillo, completando la decoración frisos de ladrillo a sardinel y en esquinilla.

Ábside de San Andrés

Por el Arco del Corregidor se accede a la Plaza Mayor de la Villa, centro neurálgico de la población, repleta de comercios artesanales. Juto a ella encontramos la Plaza de Santa María, en la que destaca la Iglesia de Santa María del Castillo.

Iglesia de Santa María del Castillo

La Iglesia de Santa María comenzo a construirse en el S. XII, de estilo románico, pasando por el mudéjar hasta su terminación en el S. XVI con elementos góticos. En su interior destaca un retablo de Gaspar de Tordesillas, del S. XVI.

Arcos de la iglesia de Santa María

Frente a la Iglesia de Santa María del Castillo se encuentra el antiguo Convento de Nuestra Señora de la Merced Calzada, sede actual del Ayuntamiento de Olmedo. Fue fundado en el S. XIV y destaca su enorme torre barroca de la iglesia.

La antigua iglesia y el claustro albergan el Centro de Artes Escenénicas San Pedro.

Centro de Artes Escénicas San Pedro

Volviendo al Arco de San Miguel, en la Plaza de San Julián, se encuentra el Palacio del Caballero de Olmedo, sede del museo donde se recrea la obra de Lope de Vega, cumbre del Siglo de Oro.

Convento de Nuestra Señora de la Merced Calzada

Una atracción única es el Parque Temático del Mudéjar de Castilla y León, donde se reproducen las mejores obras de este arte de la Comunidad.

Cigüeña blanca

Sin lugar a dudas, el lechazo es el rey de la gastronomía de Olmedo. También destacan los guisos de cerdo, el bacalao a la olmedana y los quesos. A la hora de elegir caldos de la tierra, la oferta es variada, desde los blancos de Rueda a los tintos de Ribera de Duero o Cigales.

Entre los destacados postres, encontramos las “cagadillas de gato” (rosquillas fritas), los “mudejaritos” (mantecados de almendra) o las “delicias del Caballero”.





Medina de Rioseco (Valladolid)

25 06 2012

A orillas del río Sequillo, en plena Tierra de Campos, se levanta la villa vallisoletana de Medina de Rioseco, conocida como la “Ciudad de los Almirantes”.

Plaza Mayor

La ciudad fue escenario de conflictos entre el Reino de León y el Condado de Castilla, hasta su incorporación a la merindad del Infantazgo de Valladolid. El rey Enrique III concedió a D. Alonso Enríquez, el título de Almirante Mayor de Castilla en 1405, siendo nombrados posteriormente varios miembros de la familia con el título del Almirantazgo de Castilla.

Plaza Mayor

Un buen punto de partida para visitar la villa es la Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento, donde conviven las viejas casas castellanas con soportales, con los nuevos edificios que guardan la armonía con el entorno, respetando los rasgos de la arquitectura popular. 

Iglesia de Santa Cruz

Subiendo por la Calle Mayor, conocida popularmente como “La Rua”, nos encontramos con la Iglesia de Santa Cruz, que hoy es la sede del Museo de la Semana Santa de Medina de Rioseco.

Sobre una iglesia anterior gótica, se construyó a finales del S. XVI, con un diseño de Rodrigo Gil de Hontañón, destacando la fachada de estilo jesuita italiano con influencias herrerianas.  a las puertas de la iglesia, encontramos un momumento a la Semana Santa.

Monumento a la Semana Santa

Siguiendo La Rua admiramos el conjunto de viviendas castellanas, a base de ladrillos da adobe, que cierran los entramados de vigas de madera, muchas de ellas con soportales, que albergaban las mercancías en los días de feria. Los pisos volados sobre canecillos mudéjares son un ejemplo de la arquitectura popular de los S. XV y XVI.

La Rua

A mitad de La Rua, sorprendentemente nos encontramos con el “Cocodrilo del Sequillo”, que representa al cocodrilo de una vieja leyenda de Medina de Rioseco.

Cuenta la leyenda que el cocodrilo residía en el río Sequillo y tenía atemorizados a los obreros de la Iglesia de Santa María de Mediavilla. Un preso decidió acabar con la vida del animal y valiéndose de un espejo paralizó al cocodrilo, al verse reflejado en el mismo, momento que aprovechó para asestarle una lanzada. El Almirante Enríquez le dió la libertad por dicha proeza.

Cocodrilo del Sequillo en La Rua

Sin embargo, la piel del caimán que se conserva en la iglesia, fue donada por el riosecano Manuel Milán, que marchó a hacer fortuna a las Américas, llegando a ser Alcalde de Puebla (México). El caso es que hoy en día, el “Cocodrilo del Sequillo” es todo un simbolo de la ciudad.

Iglesia de Santa María de Mediavilla

En el centro del casco histórico y en lo más alto de la ciudad, se levanta la Iglesia de Santa María de Mediavilla, el templo más carismático, de estilo gótico tardío con elementos renacentistas y barrocos, como la esbelta torre del campanario. 

En el exterior destaca la portada gótica, mientras que la joya de su interior es la Capilla de los Benavente, plagada de esculturas. 

Portada gótica de Santa María

Finalizando las obras de Santa María, se levantó en los aledaños la Iglesia de Santiago Apóstol, inicialmente gótica pero que terminó en la etapa barroca. Bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón se iniciaron los trabajos en 1533. La entrada principal es de estilo clasicista, mientras que la fachada norte es gótica y la sur plateresca.

Iglesia de Santiago Apóstol

En el interior destaca el Retablo Mayor, obra de Joaquín de Churriguera, con imagenes de Tomás de Sierra. En el exterior la portada sur plateresca es de gran belleza, obra de Gil de Hontañón. 

Portada plateresca de la Iglesia de Santiago Apóstol

El cuarto templo mayor de la villa es la Iglesia conventual de San Francisco, levantada en tiempos del Almirante de Castilla, Fadrique II Enríquez, siendo hoy en día sede del Museo de Arte Sacro.

La Rua

En los numerosos mesones de La Rua, se puede degustar los platos típicos como el lechazo de raza churra, la perdiz roja, el queso de oveja o el revuelto de chirlas con calandracas. Para acompañar los vinos de la zona próxima de D.O. Cigales.





Urueña (Valladolid)

14 01 2008

En la Tierra de Campos de Valladolid se alza la villa medieval de Urueña sobre las estribaciones de los Montes Torozos. Ya los romanos cruzaron estas tierras entre Palencia y Zamora a través de la vía de la Toresana. Con el rey Sancho II de Castilla la villa fue cabeza del Infantado de Valladolid.

La villa de Urueña está amurallada casi en su totalidad conservando dos de sus puertas, el Arco de la Villa y la Puerta del Azogue.

Muralla Urueña 

Murallas de Urueña y Torreón de Doña Urraca

La muralla comenzó a edificarse en tiempos de Doña Sancha, hermana de Alfonso VII, y data de finales del S. XII. El Arco de la Villa es apuntado y se abría al páramo mientras la Puerta del Azogue constituía la principal entrada a la villa estando flaqueado el arco de medio punto por dos torres cúbicas.

El castillo de Urueña es anterior a las murallas siendo edificado en 1060 en tiempos de Fernando I. Tiene forma rectangular con cubos semicirculares en su perímetro y en él destaca la Torre del Homenaje.

En la unión de la muralla con el castillo se levanta el Torreón de Doña Urraca o Peinador de la Reina.

Castillo Urueña 

Castillo de Urueña

En el interior del recinto de la villa se encuentra la Iglesia de Santa María del Azogue, de estilo renacentista aunque levantada sobre una iglesia gótica. En su interior destaca un Cristo crucificado del S. XIV y el Cristo atado a la columna de la escuela de Gregorio Fernández.

 Iglesia Urueña

Iglesia de Santa María del Azogue

Extramuros se levanta la Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, la joya de la villa de Urueña. Se trata de la única obra de estilo románico catalán en tierras de Castilla y León y se edificó sobre la iglesia de un monasterio mozárabe del S. X.

El exterior de la ermita llama la atención con sus arquillos ciegos y bandas lombardas. En su interior destaca un retablo del S. XVI y el altar mayor del S. XVII con la imágen románica de La Anunciada.

Ermita Urueña 

Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada 

Tan singular villa vallisoletana se ha convertido con un proyecto cultural ambicioso en la primera Villa del Libro de España.

En Los Lagares de Urueña la comida casera colmará el apetito del viajero tras la visita por las calles y plazas del medioevo. La sopa de ajo con setas, el potaje benedictino, las patatas cortesanas, los pichones o las lentejas son los platos típicos de la villa, acompañados por vinos claretes de la zona. De postre recomiendo los canutillos de monjas o el queso de Villalón con miel.